La artritis es una condición que afecta a muchos perros, especialmente a los mayores, y puede tener un impacto significativo en su calidad de vida. Se trata de una inflamación de las articulaciones que causa dolor, rigidez y dificultad para moverse, como mencionamos en nuestro artículo sobre las causas, los síntomas y cómo reconocerla. Aunque la artritis suele estar asociada al envejecimiento, hay formas de prevenirla o, al menos, ralentizar su progresión.
En esta guía, exploraremos las mejores estrategias para prevenir la artritis en los perros, abordando factores de riesgo, consejos sobre alimentación y actividad física, y la importancia de las visitas regulares al veterinario.
Factores de riesgo para la artritis en los perros
Uno de los principales factores de riesgo es la predisposición genética. Algunas razas, como el Labrador Retriever, el Pastor Alemán y el Golden Retriever, son más propensas a desarrollar problemas articulares, como displasia de cadera o de codo, que pueden evolucionar en artritis con el tiempo. Aunque la genética no se puede modificar, se pueden adoptar medidas preventivas para proteger sus articulaciones.
La obesidad es otro factor que aumenta el riesgo de artritis. El sobrepeso ejerce una presión excesiva sobre las articulaciones, acelerando su deterioro. Para los perros con sobrepeso, cada movimiento requiere un mayor esfuerzo, lo que lleva a un mayor desgaste de las articulaciones. Por ello, mantener a nuestras mascotas en un peso ideal reduce significativamente la probabilidad de desarrollar problemas articulares y favorece su bienestar general.
El envejecimiento es quizás el factor más común. Con el paso de los años, el cartílago de las articulaciones tiende a desgastarse de manera natural, haciendo que el perro sea más vulnerable a la artritis. Aunque la edad no se puede evitar, existen medidas preventivas, como una alimentación equilibrada y actividad física moderada, que pueden ralentizar el proceso de deterioro.
Alimentación y suplementos para prevenir la artritis en los perros
Una correcta alimentación es fundamental para prevenir la artritis en los perros, especialmente para mantener las articulaciones sanas y controlar el peso. La comida que elijas para tu mascota puede marcar una gran diferencia. Existen croquetas específicas diseñadas para perros propensos a problemas articulares o que ya sufren de artrosis. Estas croquetas suelen contener ingredientes funcionales como omega-3, con propiedades antiinflamatorias, y glucosamina, útil para mantener el cartílago en buen estado.
En el catálogo de Bau, puedes encontrar croquetas pensadas especialmente para la salud ósea, como las de salmón, trucha, batatas y espárragos o las de atún, batatas y brócoli.
Además de las croquetas específicas, los suplementos para las articulaciones también juegan un papel crucial en la prevención de la artritis. Los suplementos a base de glucosamina y condroitina, como Movilidad y Articulaciones de Bau, son comúnmente utilizados para apoyar la salud articular, especialmente en perros mayores o de razas propensas. Estos suplementos ayudan a mantener la elasticidad del cartílago y reducen el riesgo de inflamación.
En el caso de los cachorros, es posible comenzar desde temprano con productos específicos que favorezcan el crecimiento y desarrollo óseo adecuado.
Otro aspecto a no descuidar es el aporte de vitaminas, esenciales para fortalecer los huesos y las articulaciones. La vitamina D, por ejemplo, ayuda al perro a absorber el calcio, mejorando la salud ósea, mientras que la vitamina C actúa como antioxidante, contribuyendo a la reparación de tejidos.

Actividad física como herramienta de prevención
La actividad física regular es clave para mantener las articulaciones del perro sanas y prevenir el desarrollo de la artritis. El movimiento ayuda a mantener las articulaciones flexibles, fortalece los músculos que las sostienen y mejora la circulación, favoreciendo la lubricación de las mismas. Sin embargo, es importante adaptar el tipo de ejercicio a la edad, el tamaño y la condición física de tu perro, para evitar un esfuerzo excesivo en sus articulaciones.
Para los perros más jóvenes y activos, el ejercicio regular, como paseos largos, juegos con pelota o incluso la natación, es una excelente forma de mantener las articulaciones elásticas. La natación, en particular, es una actividad de bajo impacto que ejercita todo el cuerpo sin ejercer demasiada presión en las articulaciones. Para los perros mayores o con predisposición genética a la artritis, se recomienda optar por ejercicios de bajo impacto, como paseos cortos y frecuentes o sesiones de natación ligera.
Incluso para los perros que ya muestran signos de rigidez o dolor articular, mantener una actividad física moderada es importante para evitar que la situación empeore.
Remedios naturales y técnicas alternativas para la salud articular
Además del ejercicio físico y una alimentación adecuada, existen varios remedios naturales y técnicas alternativas que pueden ayudar a prevenir o aliviar los síntomas de la artritis en los perros. Uno de los remedios más comunes son los masajes dirigidos, que mejoran la circulación en las articulaciones y relajan los músculos circundantes. Los masajes también pueden contribuir a reducir el dolor y mejorar la movilidad del perro, haciendo que sus actividades diarias sean más cómodas.
La fisioterapia es otra opción muy eficaz para los perros que presentan problemas articulares o están en riesgo de desarrollarlos. Las sesiones de fisioterapia suelen incluir ejercicios específicos para mejorar la movilidad, estimular la fuerza muscular y fomentar una postura adecuada. A menudo, los veterinarios especializados en fisioterapia también utilizan técnicas como la terapia con láser o la electroestimulación para reducir la inflamación y acelerar la curación de los tejidos.
Importancia de las visitas regulares al veterinario
Aunque tu perro no muestre signos evidentes de artritis o dolor articular, los controles veterinarios periódicos permiten detectar problemas potenciales en una fase temprana, cuando es más fácil intervenir. Estas visitas también son importantes para el bienestar general del animal. Un diagnóstico temprano puede marcar la diferencia en la prevención del empeoramiento de la artritis y en el mantenimiento de una buena calidad de vida.
Durante estas visitas, el veterinario realizará un examen físico completo, evaluando la movilidad del perro, la posible presencia de rigidez o hinchazón en las articulaciones y su postura general. Además, si lo considera necesario, podría recomendarte algunas pruebas específicas, como radiografías, para examinar el estado de las articulaciones, especialmente si el perro es mayor o pertenece a una raza predispuesta a problemas articulares.
Qué hacer si el perro muestra signos de dolor articular
Los síntomas más comunes incluyen rigidez, cojera, reticencia a moverse o realizar actividades que normalmente le gustan al perro, como subir escaleras o jugar. Con una observación más detallada, también podrías notar que el perro evita apoyar peso en una pata o se queja cuando lo tocas en ciertas áreas. En nuestro artículo sobre cómo reconocer la artritis en los perros y consejos para ayudar a nuestras mascotas, abordamos este tema con más detalle.
Si notas estos signos, es importante actuar de inmediato. El primer paso es consultar al veterinario para una evaluación precisa: evita absolutamente la automedicación.
El veterinario podrá recomendar medicamentos antiinflamatorios o analgésicos para aliviar el dolor y reducir la inflamación en las articulaciones. Además, podrían sugerir suplementos específicos, como los ya mencionados a base de glucosamina y condroitina, para apoyar el cartílago y prevenir daños adicionales.
More: Dog Health